domingo, 23 de noviembre de 2008

El Origen del Cebiche



El cebiche es “Picante, salado, lisuriento, pero como todo plato, circular: no se sabe dónde empieza ni dónde termina”. Hay distintas leyendas y teorías sobre el origen del cebiche y el significado de su nombre.

“Son of a bitch”. El cebiche quizá le deba su nombre a un auténtico “hijo de puta”. Empezaba el siglo diecinueve, las mesas de Lima se aburrían de sopas de carne. El diputado francés Brillat-Savarin escribía sobre los peligros de la comida ácida, y un barco inglés anclaba en lo que ahora es la costa norte del Perú. Según un erudito de la gastronomía, de aquella nave desembarcó un marinero, llegó a la playa, vio un hombre oscuro de pómulos hinchados comer pescado crudo con sal y mucho ají, pidió un bocado por curiosidad, lo masticó, sintió el ardor en la boca, en la garganta, en la sangre, bajó al infierno, subió a los cielos, todo al mismo tiempo, y rugió desesperado: “¡Son of a bitch!”. La frase, dice, degeneró en “sonabitch” y luego en “sebitch”, porque el lenguaje es astuto. Y así, de un feliz arrebato, habría nacido el cebiche”.

Sin embargo, sea cual sea el origen, ya los pescadores no se interesan por eso, sino más bien les importa de cierta manera el Carpe Diem, que señala vivir la juventud de los peces y vivir el presente aprovechándolo al máximo. Un pescador conocido al norte del Perú, Cucho, en la playa de Punta Sal dice: “El cebiche, como toda creación, debe su existencia a una necesidad. Un inventor trabaja con lo que tiene a la mano, y desde que el hombre se lanzó al mar (también allí) ha necesitado comida”

Finalmente, se puede concluir algo muy simple sobre lo que podría significar el cebiche para los peruanos. Es como decir que el cebiche es “inspiración de un momento: un arrebato de la cocina y un impulso del estómago. Un juego de la mano. Del estado de ánimo, de la sazón. Los peruanos han hecho del cebiche una bandera de su mesa, ejemplo de que la comida es aquí un producto del hambre. Por eso es sencilla. Quizás por eso es perfecta”.